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FARAÓN (Sólo
en impreso, no se distribuye |
La
novela-documento más apasionante y clarificadora sobre los
Faraones y el Antiguo Egipto. |
NOTA: Las tácticas de guerra de los egipcios, a lo largo de los 12.500 (doce mil quinientos años) que gobernaron Ankh em-Ptah, fueron tan variadas y terminantes en algunos casos, que muchos imperios esclavistas se cuidaron muy bien de atacarles. Su experiencia en la guerra, unida a las capacidades desarrolladas mediante el Conocimiento Sagrado, su elevado nivel de consciencia y versatilidad de recursos técnicos sencillos pero de extrema eficiencia, convirtieron a los egipcios en guerreros tan efectivos como pudieron serlo los chinos, con una continuidad histórica más o menos similar. La forma de hacer los campamentos les hacía prácticamente inespugnables a fuerzas iguales, pero la estrategia de vigilancia, mensajería y control del escenario bélico les permitió destruir con escasas bajas propias a los ejércitos que les hostigaron durante milenios intentando someterles. Continuamos con algunos párrafos e imágenes del Libro "Faraón".
Capítulo XII - El Castillo y un Gran Campamento
Mientras casi la mitad de las fuerzas se enfrentaban contra una numerosa tropa enemiga al Sureste, Isman encontró un camino fácil de transitar durante dos días de marcha y se reunió con Gibured en el punto marcado, donde permanecieron en descanso relativo un día completo para recuperar fuerzas, mientras los Invisibles hacían como siempre, el magnífico trabajo de inspeccionar muy de cerca el cuartel del enemigo. Sólo les separaba medio día de marcha por tierra o un día de navegación por el río. Los exploradores encontraron el camino que unía el frente que se hallaba en batalla con el puerto, por lo que se dispuso una dispersión de tropas, a fin de asegurarse que no pudieran comunicar los combatidos y los del campamento.
-No será fácil alcanzar el castillo que tienen allí. -decía Henutsen un día después, mostrando los mapas levantados- Hay unas tres mil personas en campamentos dispersos entre el río y la ciénaga, pero hay un único puente hasta la isla, que atraviesa la ciénaga y el brazo de río. El castillo tiene al menos seis cuerdas de largo y tres o cuatro de ancho. Está sobre un promontorio en esta isla que debe tener al menos veinte cuerdas de ancho y no pudimos llegar hasta allí. Los cocodrilos abundan y es impensable ir a nado. También hay ahora once barcos como los que liquidamos o un poco mayores y unas quince barcazas poco más pequeñas. Tengo la sensación de que hay mucha más gente. Sólo para llenar esos navíos, unos quince mil hombres. Pero un ejército tan grande debe tener detrás un pueblo de mujeres y niños
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-De acuerdo. Vamos a descontar a los imprescindibles de los barcos, que son 4200 hombres y actuarán en su momento de acuerdo al plan que resulte, así como a cien imaginarias de cuartel que serán los enfermos y heridos. Tenemos, gracias a los caballos capturados al enemigo que venía del Este y algunos pocos del túnel de suministros, de un total de casi 5500 monturas, pero he asignado con los que había, un total de quinientos jinetes para mantener a raya la situación en Aarikanis y que no debamos preocuparnos demasiado por esa gente. Por lo tanto hay disponibles cinco mil montados y 11.900 infantes, de los cuales, con las armas boleras recuperadas tras las últimas batallas, suman tres mil quinientos tiradores que Ankemtatis está entrenando al máximo y por eso se encuentra ausente en esta reunión. Si me falta algún dato que mencionar, me lo decís.
-Veamos vuestro plan, Elhamin, que todos tenemos uno y cada uno lo descartará o ajustará ideas al vuestro.
-Pues el mío, Faraón, es el siguiente. Si pudiéramos infiltrar gente entre los esclavos para que colaboren, estaría muy bien, pero ya sabemos que eso es demasiado peligroso porque la gente con miedo no acepta que uno lo libere sin más, así que habría que considerarles un estorbo y no una ayuda
-Totalmente de acuerdo. -respondió el Faraón- Ya tuvimos algunas experiencias en ese sentido y el ánimo del esclavo no cambia de un momento a otro, sobre todo cuando ha estado así durante años.----------------------------------------------------
Cuatro mil infantes cruzaron el río y debían encargarse de los mil acampados en la vera occidental. Lo harían de noche, del modo más silencioso posible, atacando sólo las tiendas que Henutsen había marcado en los mapas. Las otras eran de esclavos y resultaba mejor que ni siquiera se despertasen. Al mismo tiempo, quinientos arqueros y mil infantes provistos con boleras, dirigidos por Ankemtatis, pero guiados por dos Invisibles, aniquilaron a unos doscientos soldados que se dormían cerca del camino de acceso al Cono. No usaron las boleras sino los arcos, mucho más silenciosos.
Evidentemente, era la dotación completa para la guardia de esa noche en el promontorio y luego subieron para sorprender y a otros treinta que se hallaban arriba. Una vez conseguida la posición, se hizo una única señal con una antorcha encendida y apagada rápidamente. Pasaría por un descuido de los soldados vigías. No empezarían a enviar tropa extra hasta la mañana siguiente, para ver qué pasaba arriba, a menos que se cometiera algún error y alguien pudiera dar la alarma, pero ello no ocurrió, con lo que dicha posición se hizo casi inexpugnable. Inmediatamente se posicionaron cerca del acceso al Cono y formando un anillo a diez cuerdas del campamento, los más de 6400 infantes restantes. Las otras boleras habían sido distribuidas entre ellos, pero el mejor uso lo harían los que se hallaban en la cima del Cono, ya que desde el borde, aunque con cierta precaución para no rodar en la peligrosa cuesta de más de cuatro cuerdas hasta la base, tenían una vista completa del campamento enemigo.
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